Para quien viene de América Latina, el clima es uno de los ajustes más duros. Natalie resume las tres cosas que hay que saber.
Verano
Puede llegar a los 35 grados. Y aquí viene el detalle que sorprende a todo el mundo: muchas casas no tienen aire acondicionado.
Las viviendas están diseñadas para conservar el calor, no para expulsarlo, así que en la ola de calor el piso se convierte en un horno. La solución local son las persianas bajadas todo el día y ventilar de noche.
Invierno
Temperaturas entre menos cinco y cinco grados. Pero el frío no es lo más difícil: son los días cortos y la poca luz solar.
En diciembre amanece cerca de las ocho y anochece sobre las cuatro y media de la tarde. Quien trabaja en interiores puede pasar semanas sin ver el sol, y eso tiene efectos reales sobre el ánimo. Es el motivo por el que en Alemania se habla tanto de la vitamina D y de las lámparas de luz diurna.
Primavera y otoño
El clima es impredecible. Un día llueve de la nada y al siguiente hace sol. La consecuencia práctica es que se sale de casa con capas de ropa y con algo impermeable, todo el año.
El invierno no dura todo el año
Conviene matizar la fama: Alemania tiene cuatro estaciones bien marcadas y el invierno son tres meses, diciembre, enero y febrero. El resto del año hay primavera, verano y otoño.
Y ese invierno, según ella, está previsto y organizado, no es caótico:
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En casa y en el trabajo hay calefacción, así que no pasas frío en tu día a día.
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El ambiente se vuelve más acogedor, con luces, velas y cafés calientes.
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Están los mercados de Navidad, una de las tradiciones más bonitas del país.
Cómo se adapta uno
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Ropa por capas, y una buena chaqueta impermeable antes que un abrigo grueso.
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Salir a la calle cuando hay luz, aunque haga frío. Es lo que hacen los alemanes en invierno.
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Contar con que el primer invierno es el más duro. El segundo ya se lleva distinto.
Contenido original de @natscholibre · Natalie Kusnik