Cada año llegan a Alemania miles de enfermeras con el objetivo de un sueldo mejor. Natalie describe lo que le pasa a muchas de ellas.
El punto de partida
Sin alemán no puedes ejercer.
La enfermería es una profesión regulada: el reconocimiento del título depende de un nivel de idioma certificado, y sin ese reconocimiento no hay puesto de enfermera, sino de auxiliar.
Lo que intentan
Algunas lo prueban con cursos generales. Otras con aplicaciones. Y la mayoría, según ella, no logra comunicarse ni en la entrevista ni en el hospital.
El motivo es concreto. Un curso general enseña a presentarse, a pedir en un restaurante y a hablar del tiempo libre. En un turno de hospital lo que hace falta es otra cosa: el cambio de turno, la documentación, el trato con familiares, las abreviaturas del parte y las órdenes que llegan rápido y sin repetición.
Lo que tienen en común las que sí lo consiguen
Aprendieron con un método personalizado y enfocado en su profesión.
No estudiaron más horas. Estudiaron el alemán que iban a usar, practicando las situaciones que después enfrentarían.
Cómo saber si vas por buen camino
Una prueba sencilla: si llevas meses estudiando y todavía no has practicado un cambio de turno en alemán, ni has explicado un procedimiento en voz alta, ni has respondido a una pregunta de un familiar, tu preparación no está apuntando al trabajo. Está apuntando al examen.
Contenido original de @natscholibre · Natalie Kusnik