Vivir con seguro médico alemán tiene reglas que no aparecen en ningún folleto. Estas son las que Natalie recoge.
1. Si faltas al trabajo por enfermedad, el seguro paga tu sueldo
No lo paga el empleador, al menos no pasado un tiempo. Las primeras semanas las cubre la empresa y a partir de ahí entra el seguro con el Krankengeld. Es una red que no existe en muchos países de origen.
2. El seguro cubre terapia psicológica
Pero hay que insistir y documentar. Las plazas son escasas y el proceso puede ser lento, así que quien no reclama se queda fuera.
3. Puedes cambiar de Krankenkasse fácilmente
Y algunas atienden mucho mejor que otras aunque pagues lo mismo. Es una decisión que casi nadie revisa después de la primera afiliación.
4. Las cartas del seguro traen fechas límite escondidas
Si no respondes, en muchos casos se entiende que aceptas. Es probablemente el consejo más valioso de la lista: en Alemania el correo postal es vinculante y hay que abrirlo el día que llega.
5. No presentarte a una cita médica puede costarte dinero
Algunas consultas cobran por la cita perdida si no se cancela con antelación. Conviene cancelar siempre, aunque sea el mismo día.
6. Hay médicos privados que aceptan seguro público
Pero solo si preguntas. No siempre lo ofrecen de entrada.
7. La Krankenkasse paga parte de tus clases de deporte
Yoga, gimnasio, natación y otros cursos de prevención entran en un reembolso anual. Es una de las prestaciones más desconocidas y de las más fáciles de usar.
Tiene condiciones concretas, y merece la pena conocerlas antes de apuntarse a cualquier cosa.
Contenido original de @natscholibre · Natalie Kusnik