Natalie lo dice sin rodeos, que es justamente el tema del primer punto: hay tres cosas que en Alemania molestan de verdad.
1. No hablar claro
En Alemania no ponemos flores ni nada cuando algo no está bien. No vamos a decir "ah, pero sí, pero no". En Alemania somos muy directos.
Para alguien que viene de Latinoamérica o de España esto choca, porque allí suavizar es cortesía. En Alemania, dar rodeos genera desconfianza: la otra persona no sabe qué quisiste decir. En un hospital, esa ambigüedad es directamente un riesgo, y por eso la comunicación clínica alemana es tan explícita.
2. No respetar la privacidad
Ni en el trabajo ni en lugares públicos. Preguntar por temas personales a un compañero, cuánto gana, por qué no tiene hijos o qué le pasó, se considera invasivo aunque la intención sea amable.
Y hay un detalle que sorprende a mucha gente: grabar videos o hacer fotos en un sitio con más personas. En Alemania a la gente le molesta salir en imágenes sin haberlo autorizado, y además la ley protege ese derecho.
3. No usar el "Sie"
El alemán distingue entre du, tú, y Sie, usted. Tutear a un desconocido, a un paciente mayor o a un superior sin que te lo hayan ofrecido es de las cosas que peor caen.
La regla práctica: empieza siempre con Sie. Cuando la otra persona quiera pasar al tú, te lo va a proponer de forma explícita. Y en el ámbito sanitario, el Sie con los pacientes es la norma.
Por qué esto pesa tanto en el trabajo
Un profesional con un currículum excelente puede empezar con mal pie por estas tres cosas, y ninguna aparece en un curso de gramática. Se aprenden entendiendo cómo funciona la cultura, y eso también forma parte de la preparación.
Contenido original de @natscholibre · Natalie Kusnik